noviembre 14, 2016 – 11:43 am Opinión El que no trabaje que no coma ¿Tiene o no solución la crisis? (Néstor Rincón Fuenmayor)

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Mi amiga María que vive en el Varillal, mortificada por la incertidumbre me confesó, que en su casa tienen varios días almorzando solo con arroz, y a veces, una arepa con mantequilla.
Luego de morir su mama de cáncer de senos, todavía joven, ella se ha quedado a convivir en la misma casa de su abuela con dos tíos y una prima, uno de ellos con el síndrome de down que recientemente fue llevado de emergencia al hospital presentando un severo cuadro de desnutrición, pesa 29 kilos.
Me dijo que hasta no hace mucho tiempo “vivían bien” porque sus dos tíos y abuela habían sido “beneficiados” con pensiones del “Seguro Social”, gracias a un “contacto”, a pesar de no cumplir con los aportes de ley, pero que ahora, esas “ayudas” no les alcanzaba ni para comer bien, y que no tenían forma de conseguir trabajo por su edad y poca preparación. Distraída recordaba, que habían sido épocas donde daban gracias a Dios por vivir en un país “tan generoso”, con líderes “tan bondadosos”. Tuvo hasta una tarjeta de crédito con la que incluso pudo conocer Curazao, gracias a las asignaciones de cupo en dólares que le había dado el gobierno.
Volviendo a su realidad, veo a María flaca, y a pesar de su vacilación, tranquila. El motivo, sus dos únicos hermanos ya se fueron de Venezuela, la hembra mayor, está en Colombia desde hace tres semanas lavando platos y el varón, es un “exitoso” vendedor de empanadas en Nicaragua; ella se quedo aquí “matando tigritos”, es vendedora informal de ropa. De pronto de nuevo se queda pensativa, su cara se entristece y amargada me dice: “Nos han engañado”.
El caos socioeconómico que nos rodea nos llena de incertidumbre a todos, logra paralizarnos, hacer que algunos pensemos en abandonar el país, otros en quedarnos encerrados en nuestras casas leyendo el twitter “a ver qué pasa”, más del 80% de la población expresando que ve un futuro malo y lamentamos nuestra desdicha. “Eso es inducido, provocado por expertos en métodos de sufrimiento, que quieren quedarse con todo”, comentan en las redes unos, y “los grandes que pueden ayudar a mostrar el camino del éxito a partir del trabajo productivo, no hacen nada”, dicen otros.
Mientras tanto, seguimos viendo en televisión a “dirigentes” que repiten y repiten sus deseos de que Venezuela sea una potencia económica, social, moral, cultural, e interplanetaria, a pesar de que vemos fotos que contrastan donde venezolanos que se pelean por algunos containers de basura. Parece que la repetición de esos mensajes da “buenos resultados” al compararlos con las fotos de hambrientos, porque esas consignas terminan posicionándose como sinónimo de solución de todos nuestros males en la mente de la opinión pública y la gente termina otra vez engañada.
Por su parte intelectuales y opinadores famosos en redes sociales, usan sus modernos equipos y plataformas, para hacer de igual forma “sus aportes” de buenos deseos, claro, algunos colocando como condición previa el cambio de gobierno, sin darse cuenta que ellos también desde hace mucho tiempo forman parte del gobierno en otras instancias, casi tanto tiempo como a quienes adversan. Casi todos repiten deseos de soluciones rápidas, “olvidándose” de explicar cómo se producirán, como si se tratara de un caso de doble personalidad. A veces ofrecen unas soluciones tan rápidas, como esas de un día para otro, incluso, fijan días precisos, sin tener ningún plan, solo haciéndolas depender de reuniones privadas, de acontecimientos o personas a las que normalmente les atribuyen poderes especiales.
Así transcurre el tiempo y entre tanto, pareciera que quedan pocos con energía para creerse soluciones viables y permanentes a partir de cosechar buenos resultados con su trabajo productivo. Claro y quien va a pensar en eso si son más fáciles de posicionar aquellas soluciones mágicas que sirven para generar esperanzas sin esfuerzos, con esas es más fácil engañar una y otra vez a la mente.
Sin embargo, no todo está perdido, la verdad es que somos testigos de que aunque muy lento, cada día sumamos a más personas al grupo que ya entendió que la única solución real e indudable a la crisis de nuestro país y a la incertidumbre que amarga a María, está, en el trabajo conjunto que debemos realizar los que representamos a la iniciativa privada con el sector público, a través de planes estratégicos aprobados en los Consejos de Planificación de los municipios, Estados y el País como lo ordena el artículo 299 constitucional, pues solo así podremos encontrar los consensos, la autoridad y el orden necesario para convertir deseos, en ideas trabajadas, y éstas, en proyectos, que se conviertan en obras licitadas públicamente para evitar la corruptela y el cementerio de obras paralizadas, o mal ejecutadas, y que por el contrario se traduzcan en soluciones de problemas colectivos y la creación de mejores condiciones de trabajo y desarrollo para todos. Solo así produciríamos las fuentes de empleos bien remunerados que hoy no hay y la transformación de materias primas en productos terminados para diversificar nuestra economía monodependiente del petróleo, que son los objetivos específicos que dan base segura al desarrollo socioeconómico. Veo claro que poco a poco, a pesar de los obstáculos, entre todos superaremos la crisis y entraremos en la senda de desarrollo y bienestar para no volver jamás a este caos, apenas comencemos a saborear el exquisito sabor del éxito y la riqueza, producida por el trabajo productivo y la buena gestión, con la entrega de buenos resultados y cuentas claras, nunca más nos conformaremos con menos ni regresaremos a adorar personajes creados de las fábulas, mitos o supersticiones promotores de soluciones mágicas.
Habernos acostumbrado a recibir beneficios sin preocuparnos por saber cómo se producen y mucho menos trabajar para producirlos, ha hecho que la incertidumbre que agobia a millones de venezolanos se quede sin respuesta. No basta que se declare la intensión de trabajar y el deseo de conseguir buenos resultados, sino se cuenta con experiencia, conocimientos, herramientas, dedicación y disciplina, unido a buenas condiciones de desarrollo, con garantías constitucionales, comenzando por la seguridad jurídica, y todo ello dentro de un plan con objetivos claros, viables y medibles, sin ello, esos deseos nunca se convertirán en buenos resultados.
La Planificación Estratégica ha sido la fórmula de éxito para los japoneses, alemanes, norteamericanos, europeos, chinos y hasta de nuestros vecinos suramericanos encabezados por chilenos, y más recientemente peruanos, ecuatorianos, colombianos y hasta panameños, mucho antes el famoso y exitoso plan Marshall oficialmente llamado European Recovery Program, una iniciativa de Estados Unidos para ayudar a Europa Occidental desvastada tras la segunda guerra mundial se puso en práctica este método. Una idea para comparar, en ese entonces la “ayuda” fue de 13.000 millones de dólares para reconstruir todas las ciudades destrozadas por miles de bombas, según cálculos moderados, los venezolanos tienen más de 500 mil millones de dólares repartidos en bancos de todo el mundo, como para reconstruir toda Venezuela varias veces.
Personajes de todo el mundo comentan, y algunos hasta nos tildan de locos, como por ejemplo el ex presidente latino Mujica, que a los venezolanos la riqueza fácil emanada del petróleo nos privó hasta ahora, de conocer y disfrutar el gozo de obtener buenos resultados a partir de un trabajo de calidad y constante. Sugieren que somos estúpidos porque tenemos el mejor Ron del mundo y preferimos tomar whiskey. Pareciera que a él le pasa lo mismo que a María, tal vez añora los buenos momentos pasados donde recibía algún tipo de beneficio y ahora no. Dicen que han sido testigos del mayor derroche de dinero de la historia del planeta, y que aún siguen viendo que esa cultura de facilismo, populismo, corrupción y caos, no quiere darle paso al emprendimiento productivo.
A diferencia de la riqueza producida con planificación y esfuerzo constante, que en la mayoría de los casos perdura por varias generaciones, la riqueza fácil así como llega se va, allí están los ejemplos de jóvenes encarcelados por tráfico de drogas, otros dedicados a diferentes delitos que terminan en la morgue sin que a nadie le importe, pero que antes de morir dicen que prefieren tener una vida corta pero como ricos, o cientos de ludópatas que pierden hasta su familia, en lugares dedicados a juegos de envite y azar.
La solución a la crisis socioeconómica que esclaviza hoy a mi amiga María y a su familia, así como para la gran mayoría de los venezolanos, solo tiene una respuesta, y es que cada uno de nosotros asuma un compromiso con su formación para un trabajo productivo y exija con voz firme las condiciones para desarrollarlo. Por eso, esto parte de la premisa de no seguir ignorando la responsabilidad que todos tenemos con la formación de una mano de obra calificada y la planificación estratégica como método de trabajo, abandonando para siempre la improvisación, no hay otra solución.
Dado a la necesidad de hacer de esto un objetivo del compromiso nacional, estatal y municipal, los primeros puntos de cualquier acuerdo nacional y más si lo va a suscribir Su Santidad el Papa Francisco, como representante de la Iglesia Católica y garante de su cumplimiento, le pediremos este lunes a sus representantes para el dialogo en Venezuela, que sean considerados en la agenda de la mesa socio económica lo siguiente: primero, compromiso de todos los sectores del país con la formación como línea estratégica en todos los aspectos de la producción, y que se usen los canales online para hacerlo masivo, selectivo y rápido. Ese aspecto además debe ser declarado y asumido por los poderes del Estado como una EMERGENCIA NACIONAL para todos los cargos públicos, y comenzar de inmediato el proceso de capacitación de quienes nos gobiernan en alcaldías, gobernaciones y en el ámbito nacional, y segundo, que se asuma el compromiso de cumplimiento del artículo 299 de la constitución nacional el cual establece que la planificación estratégica de consulta abierta, democrática y participativa es el método para diseñar y ejecutar los Planes de desarrollo en los municipios, estados y el país, y que esto se haga de conformidad a lo establecido en la ley de planificación, a través de los Consejos de Planificación en cada instancia de gobierno. Así lo hacen en todo el mundo, menos en Venezuela.
En Venezuela todos debemos exigir que de inmediato se inicie el proceso de planificación para que cada venezolano tenga claro cuál es su aporte en la producción de bienes y servicios que apunten al objetivo de cubrir la demanda de consumo nacional y generar excedentes para la exportación, y aquel que no lo asuma se le aplique la dura sentencia de Dios recogida en la segunda carta del Apóstol Pablo a los Tesalonicenses 3:10 “el que no trabaje que no coma”. Así cada sector de la iniciativa privada debe asumir el compromiso de presentar resultados eficientes de su desempeño en pro de la producción nacional y quienes administren el gobierno, sea en municipios, estados o el país, ejerzan sus funciones alineados a los mismos objetivos de todo este esfuerzo colectivo nacional. El artículo 299 de la constitución nacional establece: “El régimen socioeconómico de la República Bolivariana de Venezuela se fundamenta en los principios de justicia social, democracia, eficiencia, libre competencia, protección del ambiente, productividad y solidaridad, a los fines de asegurar el desarrollo humano integral y una existencia digna y provechosa para la colectividad. El Estado, conjuntamente con la iniciativa privada, promoverá el desarrollo armónico de la economía nacional con el fin de generar fuentes de trabajo, alto valor agregado nacional, elevar el nivel de vida de la población y fortalecer la soberanía económica del país, garantizando la seguridad jurídica, solidez, dinamismo, sustentabilidad, permanencia y equidad del crecimiento de la economía, para lograr una justa distribución de la riqueza mediante una planificación estratégica democrática, participativa y de consulta abierta”.
Ahora volviendo al caso de María, reflejo de lo que sucede a millones de venezolanos según las encuestas que miden como se están alimentando, y visto lo expuesto en los párrafos anteriores, afirmamos que, la respuesta a esa incertidumbre que los asfixia, tiene dos opciones: primera, continuar con el lamento, “nos engañaron como me dijo María”; seguir deseando un milagro de Dios, con aquella frase engañosa, disque que “el tiempo de Dios es perfecto”, mentira Dios dijo según el apóstol Pablo: “quien no trabaje que no coma”; soñar con nuevos mesías, padrinos o iluminados intergalácticos que nos guíen al paraíso de la felicidad sea por mar, tierra o aire; confiar nuestro destino a personas que de buena o mala fe siguen promoviendo soluciones mágicas de un día para otro como “decretar” la felicidad vía ministerios o aprobar “leyes anti colas”, cuyo resultados ya conocemos, el caos al que nos han arrastrado y nos somete, o segunda, que cada quien asuma su responsabilidad con el país, capacitándose e imponiéndose su cuota de aporte a la producción nacional y levantando su voz para exigir a las autoridades que cumplan lo establecido en el artículo 299 de la constitución para lograr el desarrollo socioeconómico del país.
Entonces, si de verdad te importa tu destino, el de tu familia, tu comunidad y el de tu país, y quieres ser tú y no otro quien lo decida, dinos ya ¿qué opción elijes? Si tu respuesta es la segunda opción escribe tus comentarios al correo fundacionpropuestapais@gmail.com, con la seguridad de que serán respondidos y tomados en cuenta para alcanzar los objetivos planteados.
Si deseas ayudar a la difusión de nuestros mensajes para que cada día más venezolanos conozcan la solución a su incertidumbre y a la crisis del país, dona pautas publicitarias en cualquier medio de comunicación, pronto Venezuela te lo agradecerá.

Fundación Propuesta País
Néstor Rincón Fuenmayor
Presidente
@NestorRinconF
@propuestapaisve

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